Josť Esparza
Biografia elaborada por:
Oswaldo Carmona y Elsa La Corte

José Esparza (José Esparza Bracho) nació en Maracaibo, estado Zulia, el 19 de diciembre de 1945. Su padre fue el Dr. Luis Esparza Martínez (fallecido en 1959), Abogado y Odontólogo marabino, ex-decano de la Facultad de Odontología de la Universidad del Zulia (LUZ), de quien heredó su pasión académica. Su madre fue Bienvenida Bracho de Esparza (fallecida en 2011), oriunda de La Cañada, un distrito cerca de Maracaibo. De ella heredó la disposición para luchar contra las cosas imposibles. Tiene dos hermanos, Luis y Jesús, ambos abogados. Jesús es el Rector de la Universidad Rafael Urdaneta en Maracaibo. José Esparza cursó la educación primaria y secundaria en el "Colegio Gonzaga" de los Jesuitas, en Maracaibo. De ellos aprendió la disciplina y el apego por la verdad. En 1962, a los 16 años, se gradúa de Bachiller en Ciencias e inmediatamente comienza los estudios médicos en la Escuela de Medicina de LUZ, graduándose de Médico-Cirujano en 1968, cuando tenía 22 años de edad. Estudiando el segundo año de Medicina comenzó a "incursionar" los laboratorios del "Instituto de Investigación Clínica" de la Facultad de Medicina de LUZ, fundado y dirigido por el Dr. Américo Negrette (1924-2003), donde conoció a sus primeros maestros de Virología, los doctores Armando Soto Escalona y Slavia Ryder, quienes trabajaban sobre todo con los virus de la poliomielitis y de la Encefalitis Equina Venezolana, respectivamente. En 1962, cuando comenzaba sus estudios médicos, ocurrió un gran brote de Encefalitis Equina Venezolana en La Guajira, el cual marcó su destino como virólogo. Durante las vacaciones anuales de sus estudios médicos realizó pasantías en el Centro de Virología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), al cual ingresa como "estudiante en entrenamiento”. A los pocos días de graduado de Médico se trasladó a Caracas, incorporándose como "estudiante graduado" del  IVIC al Centro de Virología de este instituto, bajo la dirección del Dr. Gernot Bergold (1911-2003), virólogo de origen austríaco traído a Venezuela por Humberto Fernández Morán (1924-1999) y reconocido como el padre de la virología de insectos. Con Bergold aprendió a trabajar con arbovirus. Sin embargo, Esparza reconoce como su "mentor" verdadero durante ese período, a Rosandra Mazzali de Ilja, quien le enseñó mucho sobre el trabajo diario en el laboratorio. En 1970 contrajo matrimonio con Carmen Carrero, psicóloga de formación pero experta en mercadeo de profesión. De esa unión tiene su única hija, Susana, nacida en Caracas en 1978 y criada en Ginebra, Suiza. Cuando Susana hacia su maestría en Sistemas de Información en Washington DC, ella conoció a su esposo y formó su familia en esa ciudad, teniendo un hijo nacido en 2009 (Michael Shumaker Esparza). Entre 1970 y 1974 José Esparza trabajó en el Departamento de Virología y Epidemiología de la Escuela de Medicina de Baylor, en Houston, Texas, EUA, famosa escuela de virología, fundada y dirigida por el Profesor Joseph L Melnick (1914-2001), uno de los pioneros de la virología médica moderna. Durante ese período trabajó con Priscilla Schaffer (1941-2009) en la genética de los virus del herpes simplex. Sobre esta materia realiza su tesis de grado y su primera publicación científica formal. En 1974 obtuvo el doctorado en Filosofía (Ph.D.) en Virología y Biología Celular.  Vuelve al IVIC en 1974, donde ingresó en el recién creado "Centro de Microbiología y Biología Celular", llegando a desempeñar su jefatura así como también la del Laboratorio de Biología de Virus de ese centro. En 1985 llegó a ser Investigador Titular del IVIC. Se apartó un poco de la tradición del laboratorio a su cargo, que enfatizaba el estudio de los arbovirus, e incursiona en el área de la patología del virus de la Encefalitis Equina Venezolana, con Jorge García Tamayo, y en la de cultivo de Chlamydia trachomatis procedente de genitales, con Oswaldo Carmona. Asimismo, comenzó a trabajar sobre la etiología viral de la gastroenteritis y con Bertha Viera de Torres, una de sus estudiantes graduadas, encontró en 1975 que los rotavirus era la causa más importante de diarrea en niños venezolanos.  Esparza fue profesor de los cursos de posgrado del IVIC y tutor de muchos estudiantes que hoy en día son pilares de la virología en Venezuela. Entre diciembre de 1980 y julio de 1982, durante un año sabático, asiste como Profesor Invitado, al Departamento de Microbiología e Inmunología de la Universidad de Duke, en Durham, Carolina del Norte, EUA.  Allí conoce al profesor Wolfgang (Bill) Joklik, Jefe del Departamento y editor de la famosa revista "Virology", con quien trabajó en la biología molecular de los reovirus, un grupo de virus relacionados con los rotavirus. Con los reovirus aprendió técnicas de ingeniería genética que aplica a los rotavirus en Venezuela junto con Mario Gorziglia (quien ahora trabaja con la compañía farmacéutica Merck en los Estados Unidos), quien había venido desde Chile para hacer su Doctorado en el IVIC. En 1982 Esparza introdujo las técnicas modernas de clonaje molecular en su laboratorio y junto con Ferdinando Liprandi, quien ingresó en su laboratorio como Investigador Asociado, comenzaron a trabajar en la producción de anticuerpos monoclonales. Ferdinando Liprandi es actualmente Investigador Titular del IVIC  y en 1986 reemplazó a José como Jefe del Laboratorio de Biología de Virus Ferdinando ha mantenido la tradición de mantener el laboratorio lleno de estudiantes amantes de la investigación. En febrero de 1986 José Esparza se trasladó a la sede de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Ginebra, Suiza, donde ingresa a la División de Enfermedades Infecciosas, responsabilizándose de las enfermedades virales epidémicas, que incluían la fiebre amarilla, el dengue, la encefalitis japonesa y las fiebres hemorrágicas. En esa época debió actuar en una gran epidemia de fiebre amarilla en Nigeria. En 1987 se incorpora al recién creado Programa Global contra el SIDA (Global Programme on AIDS-GPA-), donde estuvo al frente de la Unidad de Investigaciones Biomédicas, formando más tarde la Unidad de Desarrollo de Vacunas.  En 1987, el GPA fue sustituido por el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA), y queda bajo la responsabilidad de Esparza la jefatura del Grupo de Vacunas, donde estableció y dirigió la Unidad Conjunta de la OMS y ONUSIDA para una Vacuna contra el SIDA.  Desde esas posiciones, José Esparza coordinó las actividades internacionales para desarrollar una vacuna contra el SIDA, llegando a ser reconocido como uno de los líderes del campo. Formó parte del Comité de Seguimiento (Data and Safety Monitoring Board) de la prueba RV144 de una vacuna contra el SIDA, realizada en Tailandia entre el 2003 y el 2009. Esa prueba reveló que la vacuna tiene una efectividad del 31%. Ese primer resultado positivo de una vacuna contra el SIDA ha estimulado investigaciones para mejorar dicha eficacia en nuevas generaciones de vacunas experimentales. En el  2004 José Esparza se retira de la OMS en Ginebra y se muda a los Estados Unidos, para estar más cerca de su hija y para trabajar con la Fundación Bill & Melinda Gates, en Seattle, el grupo filantrópico más grande del mundo.  Allí fue Asesor Principal en Vacunas contra el VIH, y actualmente (2013) es Asesor Principal en Salud Global (Vacunas), desde donde continúa su misión de contribuir al desarrollo de vacunas contra enfermedades importantes en la salud pública mundial, especialmente una vacuna contra el SIDA. José Esparza tiene en su haber más de 170 publicaciones científicas en el área de la virología médica, desarrollo de vacunas y SIDA. En los últimos años ha hecho revisiones y elaborado capítulos en libros de la especialidad y artículos sobre políticas de salud. Como apasionado de la historia, dedica mucho tiempo a recoger información para su trabajar en su eventual retiro, el cual consiste en seguir escribiendo sobre la historia del desarrollo de vacunas (especialmente una contra el SIDA), así como también sobre la historia de las epidemias en Latinoamérica. Su labor como miembro de la Sociedad Venezolana de Microbiología (SVM) ha sido excepcional. En 1964 la SVM aprueba la admisión de estudiantes como miembros.  Esparza, para entonces estudiante de Medicina en Maracaibo, se inscribe como "miembro estudiante" y al graduarse de Médico se inscribe como "miembro activo". Llega a ser Secretario General de la Junta Directiva Nacional de la SVM en el período 1974-1977 y Vocal en el período 1983-1985. En todas estas etapas logró darle brillo y prestigio a la SVM. En 1976 la SVM decretó "Año Rangeliano" al período comprendido entre 1976 y 1977, para conmemorar el centenario del nacimiento de Rafael Rangel. Esparza formó parte de la comisión que se hizo presente en los actos organizados con este motivo en el estado Trujillo, especialmente en Betijoque, cuna del sabio Rangel. En 1987, Esparza, recibió el Premio "Luis Daniel Beauperthuy" (Mención Honorífica). Este premio, otorgado por la SVM, fue creado por la distinguida miembro correspondiente de esta Sociedad Doña Rosario Beauperthuy de Benedetti. En 1995, en Coro, durante las XXIII Jornadas Nacionales de Microbiología, la comisión organizadora del "Año Louis Pasteur" le hizo entrega de una medalla conmemorativa del centenario del fallecimiento de este ilustre francés. En 1996 recibió la Cruz Nacional de Sanidad en su Primera Clase, durante el XIII Congreso Venezolano de Microbiología "Dr. José Gregorio Hernández", realizado en Caracas. José Esparza recuerda con mucho cariño las reuniones, congresos y visitas a diferentes parte del país en compañía de José J. Gutiérrez Alfaro (1912-2000), Ladislao Pollak (1909-1990), Josefina Gómez Ruiz (1927-1991), Mildred Feo (1923-1998) y de otros colegas microbiólogos. Esparza siempre estuvo presente en todos los actos, asambleas, reuniones y congresos de la SVM. Algunos de sus antiguos estudiantes, como Juan Ernesto Ludert (radicado ahora en México), Flor Pujol (actualmente Jefe del Laboratorio de Virología Molecular del IVIC), Ligia Botero (Profesora en LUZ), y José Espinoza (Profesor en ULA), entre otros, mantienen excelente comunicación con él durante las actividades de la SVM. Esparza ha formado parte de muchas comisiones y jurados designados por esta Sociedad, y ha distinguido con su presencia los eventos organizados por la misma. Sus aportes científicos le dan realce a cada evento en los cuales participa. El Comité Organizador de las XXVI Jornadas Nacionales de Microbiología, que se celebró en Valencia (estado Carabobo), del 1 al 4 de noviembre de 1999, decidió designar a José Esparza como epónimo de este evento científico recibiendo también en esa oportunidad la distinción de Miembro Honorario de la SVM.  José fue invitado a dictar la Conferencia Enrique Tejera en el X Congreso Venezolano de Microbiología, celebrado en su ciudad natal de Maracaibo en Noviembre del 2013. José Esparza ha sido y es miembro de numerosos comités asesores científicos en los Estados Unidos, Europa, OMS  y en varios países en desarrollo. Fue el propulsor y Presidente del Comité Directivo de la Empresa Global Para el Desarrollo de una Vacuna contra el SIDA (conocido como el ”Enterprise”, con sede en Nueva York).   Es Miembro Correspondiente Extranjero de la Academia Nacional de Medicina de Venezuela y de la Real Academia de Doctores de España. En el 2012 recibió la Medalla de Mérito del Congreso de los Estados Unidos de América. En el 2013 recibió varios premios: al Alumno Distinguido del Colegio de Medicina de Baylor, donde hace  cuarenta años recibió su PhD; el Premio por Logros de una Vida (Lifetime Achievement Award) del  Instituto de Virología Humana de la Universidad de Maryland, dirigido por el Dr. Robert Gallo, codescubridor del VIH, y donde José también es Profesor Titular Adjunto de Medicina; y la medalla de Virología Ivanovsky de Rusia. El mundo científico de la Salud debe mucho a José Esparza, y los venezolanos nos sentimos muy orgullosos de este marabino, quien sigue luchando por colocar el nombre de nuestro país en sitial de honor. Los autores de esta nota biográfica nos sentimos honrados al describir algunos de los méritos de este hombre de ciencia y de contar con su amistad; con él hemos compartido momentos maravillosos y somos testigos de sus excelentes cualidades humanas. Deseamos que Dios lo siga iluminando, para beneficio de la humanidad.