Octavio Suárez
Biografia elaborada por:
Rosandra Mazzali de Ilja
Octavio Manuel Suárez Freites nace en la ciudad de Puerto Cabello, estado Carabobo, el 15 de diciembre de 1921. Fueron sus padres Octavio Augusto Suárez y Juana Freites de Suárez. Sus estudios de educación primaria los cursa en su lugar natal, al lado de sus cuatro hermanos. Entre 1936 y 1938 sigue curso en la Escuela Superior de Comercio y Lenguas Vivas. Desde 1938 hasta 1945 toma varios cursos sobre Ciencias Naturales y malaria, tanto en Puerto Cabello como en Maracay. En 1950 se traslada al CDC de Atlanta, Georgia, Estados Unidos, para asistir a un curso sobre control de insectos. En 1952 en Maracay aprueba un curso internacional de enfermedades metaxénicas, dictado en la Escuela de Malariología y Saneamiento Ambiental. Desde 1950 hasta 1959 realiza pasantías en la División de Malariología, Sección de Estudios Especiales, en el área de Entomología, particularmente en Morfología y Taxonomía, en la Ciudad de Maracay, estado Aragua.
 
En 1953 contrae nupcias con Encarnación Ojea, en la ciudad de Alicante, España, regresando luego a Venezuela y residenciándose en la ciudad de Maracay; posteriormente se traslada a la ciudad de Caracas. De dicha unión nacen sus tres hijos: Encarnación Suárez de Gaggioni, Manuel Octavio y Susana Suárez de Ungredda; hasta los momentos la pareja es abuela de tres nietos y una nieta.
 
En 1964 tiene la oportunidad de realizar otro curso en el CDC de Atlanta, sobre Técnicas de Campo y Precipitinas. En 1986, en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), aprueba un curso de Diagnóstico Virológico y Serológico sobre dengue y fiebre amarilla. Entre 1987 y 1991, estudia la carrera de Comunicación Social en la Universidad de la Tercera Edad (UTE).
 
Dentro de la larga trayectoria profesional, ocupó una gran variedad de cargos: entre 1938 y 1959 se desempeñó como subinspector, inspector de paludismo, inspector de estación, inspector supervisor, entomólogo adjunto al Laboratorio de Entomología y jefe del servicio de arbovirus, la mayoría de ellos en la División de Malariología del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social (MSAS), en los estados Carabobo, Aragua, Distrito Federal, Portuguesa y Miranda.
 
En 1959, Octavio Suárez dio un importante giro profesional, al tener entre sus múltiples méritos, el haber sido el entomólogo elegido, a solicitud del Dr. Gernot Bergold, jefe del Departamento de Virología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), para integrar su equipo de trabajo, trasladándose desde la División de Malariología y Saneamiento Ambiental del MSAS, de Maracay, gracias a un acuerdo entre esa institución y el IVIC, realizado entre el Dr. Marcel Roche y el Dr. Arnoldo Gabaldón, Ministro del MSAS (19 octubre de 1959). Demás está decir la invalorable contribución aportada por Octavio Suárez para el naciente Departamento de Virología, sobre todo el establecimiento de una eficiente organización de vigilancia epidemiológica, cooperando en la red de radioaficionados, con retransmisión en el IVIC, formada por Malariología y la División de Fiebre Amarilla y Peste. Gracias a este valioso equipo, tanto humano como tecnológico, se logró localizar una epizootia de fiebre amarilla en los alrededores de la localidad de El Baúl (estado Cojedes), en la cual se aisló por primera vez en el país, el virus a partir de un mono araguato (Alouatta seniculus). El equipo logró también la rápida identificación del virus de la encefalitis equina venezolana (1961), causante de una severa epizoodemia, extendida tanto por la región norte de occidente, como en el oriente del país, la cual ocasionó un alto índice de morbilidad y mortalidad, tanto en humanos como en burros.
 
Entre 1959 y 1993Octavio Suárez presta sus servicios tanto en la jefatura del Laboratorio de Entomología, del Departamento de Virología del IVIC, como en el cargo de jefe del Servicio de Epidemiología en el Centro de Microbiología y Biología Celular, Laboratorio de Virus Animales, (IVIC). Entre 1959 y 1992 desarrolla numerosas actividades docentes, tanto en Venezuela como en otros países suramericanos, entre ellos profesor de Entomología Médica y Epidemiología de los arbovirus en el curso para inspectores sanitarios de la Escuela de Malariología y Saneamiento Ambiental (Maracay, estado Aragua). profesor de pasantías de estudiantes tanto venezolanos como suramericanos, en técnicas de campo y Entomología Médica en arbovirus (1962 a 1965); profesor de Entomología Médica y Epidemiología de los arbovirus y del Curso Internacional de Malaria y Saneamiento Ambiental (1970 a 1992); profesor de Entomología Médica en el Centro de Estudios Avanzados, del Posgrado de Biología, Mención Virología, del IVIC (1975); profesor invitado a los cursos sobre Epidemiología de los arbovirus, Curso Internacional sobre Encefalitis Equina Venezolana, Curso Regional de Educación para la Costa Atlántica (Santa Marta, Colombia, 1982).
 
Adicionalmente, Octavio Suárez desempeñó una amplia gama de actividades epidemiológicas, realizadas a todo lo largo y ancho del territorio nacional, desde 1938 para la División de Malariología del MSAS y a partir de 1960 al servicio del IVIC y Malariología. Las principales áreas en las cuales colaboró activa y entusiastamente, fueron las relacionadas con: la atención y control de brotes de malaria, control de Anopheles albimanus en diferentes cuadros febriles e investigación de arbovirus en regiones selváticas, tanto en áreas venezolanas, como en Colombia. Además, desarrolló una destacada labor en la investigación y control de brotes selváticos de fiebre amarilla y encefalitis equina venezolana, así como de dengue clásico y hemorrágico, durante los diversos brotes epidémicos.
 
A lo largo de su permanencia en el Laboratorio de Virus Animales del IVIC, fue merecedor de numerosas promociones académicas, desde Profesional Asociado de Investigación II (PAI II) en 1976, hasta PAI-G-2 en 1993, fecha de su jubilación. Las distinciones y reconocimientos recibidos por Octavio Suárez incluyen: Orden Francisco de Miranda en su tercera clase (1963); distintivo y diploma por 30 años de servicio del MSAS (1968); diploma de Profesional Asociado de Investigación (IVIC, 1982); Orden Mérito en el Trabajo en primera clase (1984); condecoración Medalla Dr. Enrique Tejera, del MSAS (1989); distinción y diploma por 30 años de servicio en el IVIC (1990); condecoración Dr. Arnoldo Gabaldón en su primera clase, del MSAS (1990), y condecoración Cruz del MSAS en su primera clase (1994).
 
Las sociedades científicas y profesionales a las cuales perteneció Octavio Suárez son las siguientes: S. Brasileira de Entomología, S. Entomológica Argentina, S. Venezolana de Entomología, S. Venezolana de Microbiología, S. Venezolana de Salud Pública y S. de Ciencias Naturales La Salle. Asistió a unos treinta eventos científicos, tanto nacionales como internacionales, tales como: latinoamericanos de Microbiología y Entomología, reuniones fronterizas colombo venezolanas, ASOVAC, Salud Pública en Venezuela, entre otros. Es autor y coautor de 31 publicaciones, editadas tanto en revistas venezolanas, como extranjeras (entre 1944 y 1994); además de cincuenta y un informes técnicos del Convenio MSAS-IVIC, muchos de ellos conjuntamente con el Dr. Raúl Walder (1975-1990), relacionados al área de investigaciones epidemiológicas e inmunológicas de arbovirus, principalmente: encefalitis equina venezolana (EEV), encefalitis equina del este (EEE), fiebre amarilla, dengue, Itaqui y otros.
 
Otro valioso aporte de Octavio Suárez fue la organización y ejecución de expediciones científicas a diversas regiones de nuestra geografía, en colaboración con la División de Malariología del MSAS, con el fin de capturar vectores y recolectar centenares de muestras, tanto de indígenas, como de varias especies de vertebrados e insectos. Sin embargo y sin temor a equivocarnos, consideramos que la contribución más importante que aportó este insigne entomólogo al IVIC, y por ende al país, fue su meticulosa dedicación a la cría de mosquitos y otros insectos para la replicación y transmisión experimental de competencia vectorial de arbovirus, formando equipo con numerosos investigadores y contando en todo momento con la valiosa y leal colaboración de la colega bioanalista Lic. Concepción de Decena. Para ello ideó, planificó y diseñó todo un sistema de dispositivos, con doble cuarto para garantizar, bajo estrictas condiciones de seguridad, la cría de mosquitos para su posterior infección con diversos virus, algunos de ellos altamente patógenos. Este sistema resultó tan eficaz, que en el Trabajo-Simposio para el Estudio de la Encefalitis Equina Venezolana efectuado en la ciudad de Washington DC (1971) se recomendó su empleo, siendo así incorporado en el Centro de Enfermedades Transmisibles (Communicable Disease Center, CDC) de Atlanta, Estados Unidos, y utilizado en general para la cría de mosquitos en condiciones experimentales.
Tiene importancia, el minucioso trabajo en la parte que le tocó a Octavio Suárez, para aclarar la multiplicación viral en los órganos del mosquito, una incógnita que siempre se había planteado, ya que sólo estaba demostrada la presencia de la partícula viral en las glándulas salivales. Siguiendo el protocolo experimental (Bergold y Suárez), Suárez procedió a inocular el virus vivo al mosquito (Aedes aegypti) por vía intratorácica (esternopleura), el cual previamente había sido paralizado en hielo. Para el efecto, perfeccionó una jeringuilla metálica graduada inventada por el Dr. Bergold, adaptándole para la inyección un capilar de vidrio con una punta de 50 µm. Concluida esta etapa, ya recuperados los mosquitos de su inmovilidad y observando los intervalos establecidos en el protocolo, en un medio estéril, Suárez procedió a su disección separando en cada ejemplar, los órganos siguientes: cerebro, glándulas salivales, esófago, estómago, ganglios torácico y abdominal, divertículos dorsal y ventral e intestino (nueve órganos). La técnica de separación de órganos en el mosquito, era la segunda vez que se empleaba en el mundo, la primera la realizó un investigador japonés en mosquitos sanos y muertos. Con este experimento, efectuado por primera vez en el mundo, se pudo cuantificar la cantidad de partículas virales multiplicadas en estos órganos, quedando demostrado que no era sólo en las glándulas salivales donde ocurría dicha reproducción, sino también que ésta se extendía a los demás componentes orgánicos del mosquito.
 
En 1977, Octavio Suárez fue nombrado custodio del valioso material entomológico donado al IVIC por Doña Rosario Beauperthuy de Benedetti, recolectado por el ilustre sabio Louis Daniel Beauperthuy (1807-1871) durante una epidemia de fiebre amarilla en Cumaná, estado Sucre, en 1853. A pesar de las malas condiciones de conservación de los insectos, Suárez logró identificar siete órdenes de diecisiete ejemplares estudiados, entre ellos el Aedes aegypti, señalado por Beauperthuy como el vector transmisor de la enfermedad.
 
Una faceta muy interesante de Octavio Suárez, quizás poco conocida por los que no tuvieron la suerte de trabajar con él, es la pasión por la fotografía. Gracias a su dedicación y paciencia, logró tomas maravillosas en sus largas expediciones de trabajo, material testimonial de sumo valor. En este aspecto recuerda con especial afecto las fotos tomadas durante los cuarenta y un días de su expedición al Caño Casiquiare, estado Amazonas en el año de 1975, ya que fueron las únicas que pudieron recuperarse al final de tan larga y accidentada jornada, por percances sufridos a causa de la alta humedad que afectó las cámaras de sus compañeros de viaje. Otro aspecto que no muchos conocen es su afición por los peces de acuario; debemos confesar que si bien muchos comenzamos con él, pues este ¨hobby¨ se lo contagió a todos sus compañeros, su impecable pecera y los valiosos especímenes que logró criar, fueron la envidia del grupo.
 
El Centro de Microbiología y Biología Celular el 13/12/01, en reconocimiento al Dr. G.H. Bergold, colocó una placa en su honor designando con su nombre la “Sala de Coloquios Dr. Bergold”. Al iniciar sus palabras de agradecimiento, el Dr. Bergold dijo: “En este homenaje que se me hace y que agradezco profundamente, deseo dedicar algunos comentarios para reconocer la invalorable colaboración de Octavio Suárez, quien con su participación fortaleció las investigaciones que realizamos en el Departamento de Virología. Es para mí un gran placer y personal satisfacción dar gracias a mi leal compañero y consecuente colaborador en la persona de Octavio, por su cooperación en los quince años que compartimos en el campo de la investigación. Nunca tuvimos la más pequeña disputa o desacuerdo. Es el único colega que conozco que tiene las propiedades y virtudes antes mencionadas, además de ser una persona de gran modestia”. Más adelante dijo: “En resumen, quiero enfatizar, que las numerosas y diferentes investigaciones en mi departamento de 1959 a 1974, una vez con más de 60 personas, no fueron posibles sin la ayuda de Suárez. Muchas gracias Octavio, también en nombre de mis otros colaboradores”.
 
Hoy día, gracias a su mística y amor al trabajo de tantos años, Octavio Suárez continúa asesorando y colaborando activamente con el Centro de Microbiología y Biología Celular, donde opera el “Insectario Octavio Suárez”, llamado así desde el 13 de diciembre de 2001, en su homenaje por demás muy merecido. En el mismo, se llevan a cabo actualmente estudios de diversidad genética, fertilidad e infección de mosquitos transmisores del dengue y de la malaria (Aedes aegypti y Anopheles), con la participación de la entomóloga Dra. Silvia Hurtado y la bióloga Lic. Lourdes Acuña, en asociación con diversos investigadores del IVIC y otras instituciones.